Cruzar una isla de norte a sur siempre suena a aventura. Hacerlo en bicicleta, atravesando terrenos volcánicos, playas de arena blanda y pistas técnicas, eleva el desafío a otra dimensión. Y eso es precisamente lo que supone la FudeNaS en Gravel: más de 150 kilómetros de puro ciclismo en un recorrido diseñado para MTB, pero que en gravel se convierte en una prueba de resistencia, técnica y mentalidad inquebrantable.

Un reto MTB… en bicicleta de gravel
La FudeNaS (FUerteventura DE Norte A Sur) es una prueba cívico-militar que cada año reúne a miles de ciclistas para recorrer la isla canaria desde Corralejo hasta Morro Jable. Un desafío que, sobre una bicicleta de montaña, ya exige fuerza, resistencia y mucha cabeza. Pero hacerlo en gravel es otra historia:
- Pistas rápidas y rodadoras en las que la gravel brilla.
- Sectores de piedra y gravilla suelta que ponen a prueba la estabilidad.
- Descensos técnicos donde la prudencia es clave.
- Tramos de arena profunda que exigen bajarse y empujar.
En mi caso, completar la distancia fue un viaje entre dos mundos: la euforia de rodar rápido en pistas abiertas y el sufrimiento de luchar contra los elementos en zonas donde cada metro costaba una eternidad.

La isla, su tierra y su gente
Fuerteventura se muestra en todo su esplendor durante la carrera: paisajes volcánicos que parecen sacados de otro planeta, acantilados que se asoman al Atlántico, pueblos que acogen a los ciclistas con aplausos y sonrisas, y el viento… siempre el viento, recordándote que la isla tiene carácter.
Los voluntarios y el público son parte esencial de la experiencia: en cada avituallamiento te animan, te ofrecen agua fresca, fruta y ese impulso emocional que, en los momentos más duros, vale más que cualquier gel energético.
El espíritu FudeNaS: más que una carrera
La FudeNaS en Gravel no es solo un desafío físico, es un viaje emocional que te conecta con el alma de Fuerteventura. Desde la salida en Corralejo, se siente una energía especial: el rugido de cientos de bicicletas sobre la arena volcánica, las sonrisas de los voluntarios y el aliento de los habitantes de la isla que convierten cada kilómetro en una fiesta de resistencia y pasión.
No importa si eres ciclista local o has cruzado medio mundo para estar allí: todos comparten el mismo objetivo, llegar al sur, a Morro Jable, desafiando el calor, el viento y los tramos de arena que parecen infinitos. La magia está en el compañerismo: relevos improvisados para cortar el viento, manos que empujan cuando las fuerzas flaquean y palabras de ánimo que te recuerdan que la meta está más cerca de lo que crees.






Cuando por fin se cruza el arco de llegada, el cansancio se disuelve en una ola de emoción. Es el momento de levantar la bici al cielo, abrazar a los compañeros y dejar que la arena pegada al sudor sea la prueba física de que conquistaste una de las aventuras más duras y bellas que puede ofrecer el ciclismo.
La satisfacción de lo imposible
Los últimos 40 kilómetros de la FudeNaS en Gravel son una prueba de fuego. El calor aprieta, el cuerpo acusa el desgaste y los tramos técnicos de roca suelta obligan a bajarse de la bici. Y cuando crees que no queda nada por superar, llegan los bancos de arena de Costa Calma, donde cada pedalada se siente como un combate contra la gravedad.

Pero ahí está la magia: superar lo que parecía imposible. Y, tras casi nueve horas de lucha, cruzar la meta con una mezcla de agotamiento y felicidad que solo quien ha vivido una aventura así puede entender.
Una experiencia que deja huella
La FudeNaS en Gravel no es solo una carrera que añadir a tu calendario. Es un desafío que marca un antes y un después en tu relación con el ciclismo. Es descubrir que, incluso en las condiciones más duras, siempre hay una pedalada más por dar, una sonrisa más que ofrecer y una meta más que alcanzar.

Fuerteventura, su gente y su tierra se quedan grabadas en cada ciclista que se atreve con este reto. Y una vez que la terminas, sabes que volverás… porque hay aventuras que se convierten en parte de ti.